Atletas mediáticos, ¿sí o no?

En los últimos tiempos, y con la proliferación de carreras populares, maratones recaudatorios y pruebas de montaña, el fenómeno del “running”, el correr de toda la vida, tiene un auge inusitado entre las pruebas deportivas. Este fenómeno nos lleva a plantearnos si las federaciones de atletismo cubren las necesidades de los atletas, o solo se está potenciando el fenómeno “runner”. Vayamos por partes.

En primer lugar, los atletas populares tienen un sinfín de carreras a lo largo del año para practicar su deporte favorito (o de moda, según el caso). Por el contrario, los atletas de élite becados por la Federación Española de Atletismo tienen prohibido correr carreras populares, por lo que sus ingresos en este tipo de pruebas, que maneja un gran volumen de dinero, son cero.

En segundo lugar, los populares pueden correr con cualquier equipación, sea de club de atletismo, de la Selección Española, de tiendas o marcas comerciales, o con la de su club de fútbol favorito si quieren. Sin embargo, los atletas de élite están obligados a correr todo tipo de pruebas con la equipación de su club, y que ésta además sólo lleve no más de 40 cm2 de publicidad, entendamos, no más de un cuadradito de 7×6 cm. Lo que genera también un déficit en los ingresos del atleta.

Y ahora viene la gran pregunta. Imaginémonos a un atleta en el ocaso de su carrera deportiva de élite, con 37 o 38 años, pero que aún mantenga un gran nivel deportivo, y quiere competir, pero sus ingresos mediante beca y club son casi nulos. ¿Es lícito que intente ganar un poco de dinero con el deporte por el que lo ha dado todo, perdiendo incluso dinero? Pues en mi opinión no sólo es lícito, que lo es, sino que además me parece admirable. Que un atleta al que le quedan pocos años de vida atlética sea capaz de reinventarse, ganar dinero mediante publicidad y conseguir mantenerse a un gran nivel, es digno de mención. En estos tiempos en los que nos parece perfecto que un futbolista, un tenista o cualquier otro deportista salga en anuncios, nos parece mal que algunos atletas intenten subsistir haciendo lo que más les gusta. En lugar de apoyar estas iniciativas, exigir a los organizadores que contraten a buenos atletas, hacemos todo lo contrario, apoyar pruebas masificadas, que cuestan un pastizal y dan un servicio horrible. Todos sabemos a qué pruebas me refiero. Prefiero una carrera con 1000 atletas en la que pague 10 euros y me traigan a Martín Fiz o Chema Martínez (foto), que una prueba con 9000 atletas hacinados en una salida, en la que haya diez atletas africanos casi desconocidos que se “maten” por un premio que no es ni el 5% del presupuesto de la prueba.

Hay que cuidar nuestras pruebas, porque algún día pasará la moda del “running” y volveremos a correr los de siempre. Así que, las federaciones deben permitir a los deportistas que lleven su publicidad, y que corran carreras populares, y si no, que no se enfaden si un atleta de cierto nivel decide no federarse y ganar dinero por su cuenta. En definitiva, es lo que llevan haciendo los autónomos toda la vida.

Antonio M. Díaz Rodríguez, atleta del CA Daen Lorca

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