Fin a la etapa de Pedro Cordero en el Lorca Deportiva con más pena que gloria

José David Millán.- Pedro Cordero ya es historia en el Lorca Deportiva. Pero una historia con más pena que gloria. Y es que el hasta ahora director general del club blanquiazul desde diciembre de 2016 hasta el 13 de julio de 2018, será recordado más por sus palabras y promesas, que por sus hechos. Un proyecto con intención de ser a largo plazo, e incluso de alcanzar el fútbol profesional, acaba en agua de borrajas y con un final precipitado por los acontecimientos. Y es que aunque Cordero declara en su carta de despedida que su renuncia obedece estrictamente a “motivos personales”, hay que ir algo más allá para entender el por qué. El panorama ya se preveía difícil tras el descenso del Lorca Deportiva a Tercera División, y la imposibilidad de mantener el sueldo de Cordero que al final es lo que le hace estar vinculado al mundo del fútbol como profesional que es. Además, están las denuncias de la plantilla a la AFE por los alrededor de 75.000 euros en concepto de nóminas, pagadas “in extremis” salvando al club del descenso a Preferente, y no precisamente gracias a su gestión. Desde dentro del club y desde los directivos lorquinos que han llevado el Lorca desde sus inicios, la situación ya era bastante incómoda. Como gestor se notó su falta de experiencia durante este año y medio, sobre todo en las necesidades del club en el día a día, en la planificación económica o en simplemente saber delegar tareas. Experiencia de la que no carecía como director deportivo, pero donde sin embargo también falló su planificación y su trabajo. Con un presupuesto más alto de lo que se cree, fichó mal y tarde, salvo en casos contados. Al igual que en el Córdoba, donde Cordero fue despedido tras descender a Segunda División, o en el Tenerife, donde no pudo ascender a la categoría de plata y no siguió, en el Lorca Deportiva tampoco logró sus objetivos. Eso sí, podría seguir vinculado a esta labor si el Córdoba vuelve a contratarle como apuntan desde la ciudad andaluza.

El presidente del Lorca Deportiva; Joaquín Flores, y Pedro Cordero, con cara de circunstancias en la reciente presentación de la campaña de abonos del club

Bajo su “mandato”, el conjunto blanquiazul fue campeón del grupo XIII de Tercera División gracias al golaverage, igualado a puntos con el Lorca FC “B”, mientras que antes de que echara a Sergio Sánchez en abril de 2017 se sacaban varios puntos al segundo clasificado. Fichó a Galiana, el equipo empeoró su imagen, y su mayor logro fue el ascenso a Segunda División B, en la tercera ronda y ante el Alcobendas, tras ser superado el equipo por el Real Betis “B” en la eliminatoria de campeones. Ya en la categoría de bronce, Pedro Cordero destituyó a Galiana a pocos días de empezar el campeonato, y empezó la improvisación. Trajo a Manolo Palomeque como solución rápida, y le prometió que llegarían unos jugadores que nunca llegaron, tal y como en su despedida expresó el técnico cartagenero. La impronta “Quique Pina” se notaba en el tipo de futbolista que aterrizaba en la Ciudad del Sol. 13 jornadas duró Palomeque; 8 derrotas, 4 empates y 1 victoria. Llegó Mario Simón y con las herramientas que tuvo, se puede decir que hizo milagros luchando por la permanencia casi hasta la recta final del campeonato. Con una plantilla corta, con jugadores que se iban como Mawi (de los más destacados en la primera vuelta), con otros que declaraban querer irse como Pedro, y con futbolistas que Cordero dijo que saldrían pero no terminaron de salir, como Hortal, Pape N’Diaye o Lincoln. Simón fue otro entrenador que expresó su malestar al no poder disponer de los jugadores que quería, y a veces no poder completar convocatorias. Aunque llegaron casi al final del mercado, sí acertó Cordero en invierno principalmente con “Chirri”, que demostró su compromiso y calidad técnica.

Pero dada la rémora de puntos que llevaba el Lorca Deportiva, y a que se falló en los momentos clave, el equipo se fue a Tercera División con varias jornadas por disputar aún. Ese equipo que Pedro Cordero dijo en septiembre que estaría “entre los 10 primeros de la tabla”. Me pongo en el lugar del futbolista, de la persona, y también es cierto que cuando uno no sabe si va a cobrar a final de mes o cuándo por hacer su trabajo, esa inestabilidad provoca que no se pueda estar 100% centrado en un objetivo como el de lograr una permanencia. Pese a ello, la plantilla blanquiazul demostró una profesionalidad fuera de lo común.

Cordero junto a algunos de los fichajes del pasado mercado de invierno, y a Joaquín Flores

A nivel social, la llegada de Cordero, la “deslorquinización” del club, unido a la presencia del Lorca FC en Segunda División, hizo que viéramos una entrada de unas 200 personas de media durante la temporada en Segunda División B. Bien es cierto que no son muchas para la categoría, pero siempre han sido fieles al proyecto. Desde sus inicios hasta el día de hoy. No fue un apartado que le preocupara especialmente al director general cartagenero, incluso ni cuando era silbado o se pedía su dimisión desde la grada. Tampoco le preocupó conocer en profundidad la idiosincrasia del club, de la ciudad y de su gente. Al menos no tanto como la tarea de “promover” nuevos futbolistas llegados desde distintas partes del planeta. Llegó a decir en una entrevista “Piratas Noche” de GuadalentinRadio.es que “cuando te gritan 30.000 o 40.000 personas se entiende, pero cuando son las que son, simplemente decir que ojalá hubieran sido muchas más las que me hubieran gritado. Es parte del espectáculo del fútbol”.

Un “espectáculo” que ahora toca llevar de nuevo a todos los efectos a Joaquín Flores, que seguirá siendo presidente del club, cuando a priori estaba previsto que lo fuera del Bases Lorca Deportiva, sección para la que habrá que buscar un responsable que podría ser Alberto Clemente, quien ya dirigiera el San Francisco Lorca CD antes de la unión entre clubes. El Lorca Deportiva vuelve a manos de los de siempre, de los de aquí, de los que han llevado al club a dónde está, y quienes se deben centrar en que recupere la misma esencia que tenía, el de ser un club nacido desde abajo, de Lorca, por y para los lorquinos, y no para servir otros intereses económicos o empresariales. El fútbol no es gratis, cuesta mucho dinero de mantener un club, pero el fútbol no sería nada sin el sentimiento. Un Lorca Deportiva donde se gaste algo menos de lo que se ingrese, y donde lo único importante sea cumplir años y no ascensos, donde se cuide a su fiel afición y esta responda abonándose en masa como debe ser. Un Lorca Deportiva con humildad y sensatez, donde se cumpla lo que se dice y del que todos podamos volver a sentirnos orgullosos. Mucha suerte y a por ello. Y que viva Lorca.

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