La otra cara del atletismo africano

José Bravo.- Recientemente se celebraron los Mundiales de Atletismo Sub-20 en Tampere (Finlandia) donde compiten las futuras estrellas del atletismo mundial. Y como aficionado al atletismo sigo este evento desde muy cerca. El pasado 10 de julio, me llamó la atención una atleta en la prueba de 5000 metros femenina, y no fue la ganadora, Beatrice Chebet (Kenia); sino que fue la tercera clasificada, la etíope Girmawit Gebrzihair que me impresionó por su físico. Si buscamos sus datos en su ficha de perfil de la IAAF podemos comprobar que nació el 21 de noviembre de 2001, con lo que tiene 16 años (este año cumplirá 16 años). Viendo su aspecto físico en la foto principal de este artículo, ¿quién apostaría que esta atleta tiene dicha edad o similar? Seguro que nadie. Las fotografías de esta atleta han suscitado revuelo en las redes sociales entre el enfado o bromas de algunos, pues parece realmente una broma de la IAAF y la Federación de Atletismo de Etiopia. Otro atleta que también me ha llamado la atención es el keniata Edward Zakayo, que ganó el oro en la prueba de 5000 metros y en su ficha de la IAAF aparece que nació el 25 de noviembre de 2001, pero quiero hacer hincapié en la atleta que ha sorprendido estos últimos días a aquellos aficionados del atletismo e incluso que no lo son y por ello hablaremos de la situación de su país, Etiopia. Según la normativa de la IAAF, este organismo debe comprobar la edad de todos los participantes en competiciones internacionales, pero el caso de Gebrzihair, cuyo físico se asemeja más al de una atleta mucho más curtida, pone de nuevo de relieve la dificultad para verificar la edad y los estricto o laxo de los controles que pasan los atletas.

Edward Zakayo

‌Ahora bien, la pregunta es ¿por qué estos atletas pasan por esta edad?. La respuesta es fácil pero solucionar el problema no tanto y no se va a resolver de un día para otro. En los años 60 y 70 muchos etíopes nacían en zonas rurales lejos de la capital, y pocos de ellos lo hacían en hospital, y al no nacer en hospital no tenían certificado de nacimiento, pero aunque hayan mejorado los hospitales y censos, el problema aún sigue presente. En el caso de Gebrzihair no he podido documentarme de su procedencia.

Podemos observar que la tasa de analfabetismo en Etiopía en 1994 es del 67%, por lo que muchos padres de estos atletas no saben con exactitud su fecha de nacimiento. Además, las mujeres etíopes tienen muchos hijos, en parte, debido a una altísima tasa de mortalidad infantil (en la actualidad 104‰). Para meter más leña al fuego, hay que añadir que el calendario etíope no es igual que el calendario gregoriano que utilizamos con sus 12 meses, sino que tienen 13 meses de treinta días cada uno, y último mes con cinco o seis días más. Por ejemplo, si este artículo se estuviera escribiendo el día 14 de julio de 2018, día de la fiesta nacional francesa, pues según el calendario etíope sería 7 Hamle 2010 (8 años de retraso).

¿Dennis Kimetto o Koech?

Ahora vamos a enfocar los dos factores clave que nos abren dos vías. Por un lado, el sistema etíope se centra en la captación de talentos jóvenes que luego pasan a entrenar mayoritariamente a la capital y por ello, muchos jóvenes modifican su edad de nacimiento para llamar la atención de los ojeadores de la federación para poder tener una ayuda federativa y poder ir a entrenar a la capital, Addis Abeba, lo que supone una vía de escape de la pobreza. Otro factor determinante es el económico que no se nos puede escapar de ningún lado, pues algunos representantes de los atletas falsifican la edad de nacimiento para sacar más provecho económico. Es evidente que cuanto menos edad, más proyección y más interesado estará todo el mundo en el atleta. El problema es que los representantes no sufren ningún tipo de castigo por parte de la IAAF cuando se comprueban estas falsificaciones de edad. Y como dato ejemplificador me gustaría poner al recordman mundial de maratón; en febrero de 2012 ganaba en la prestigiosa media maratón de Ras Al Khaimah (Emiratos Árabes) un jovencito de 18 años que se hacía llamar Dennis Koech, pues tres meses más tarde en los 25K de Berlín los organizadores comprobaron que el pasaporte decía que se llamaba Dennis Kimetto y que había nacido en 1984, 10 años más tarde de lo que inicialmente se había declarado.

En conclusión, parece que la solución a este problema no es fácil si el máximo organismo del atletismo mundial, la IAAF, no actúa para poner sanciones tanto a las federaciones de cada país o a sus representantes, al igual que, las federaciones de cada país que quizá no muevan un dedo para sacar pecho en los grandes campeonatos. Por otro lado, el problema demográfico y económico de los paises africanos parece que es una tarea a largo plazo. Que no sirva de excusa para aquellos atletas jovenes honrados que van con la verdad para adelante.

Comentarios

Enviar comentario

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies