Manolo Molina: el adiós del “alma mater” de La Hoya Lorca

EDITORIAL. Lo que parecía la solución para La Hoya Lorca puede convertirse en su principal problema. La llegada del empresario chino Xu Genbao como máximo accionista del club ha provocado la dimisión de uno de sus pilares fundamentales: el director deportivo Manolo Molina. Y podría no ser el último. Molina se ha despedido este mediodía emocionado y rodeado de su gente, de la directiva, plantilla y cuerpo técnico de una Hoya Lorca que con su marcha se queda huérfana. Se va uno de los artífices de que un humilde club de una pedanía lorquina haya pasado en poco más de una década de competir en Regional a pelear por el ascenso a Segunda División “A”. De jugar en campos de tierra a visitar el Carranza, el Colombino, Los Cármenes o la Nueva Condomina.

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Los motivos de la marcha de Manolo Molina radican en el nuevo organigrama que ha dispuesto Xu Genbao, y que entrará en funcionamiento en las próximas semanas en cuanto el club sea una Sociedad Anónima Deportiva de pleno derecho, con el empresario chino como nuevo presidente en sustitución de Luis Jiménez. El hasta ahora director deportivo de La Hoya Lorca quedaba en una situación sin poder de decisión y con la tarea de coordinador de fútbol base para buscar jóvenes valores. Ante esta situación, y ante su discrepancia en torno a las más que claras injerencias del nuevo dueño en la parcela deportiva, Molina ha decidido irse con la honradez y la sencillez que le caracteriza, y sin hacer demasiado ruido. No hablará con ningún medio de comunicación en las próximas semanas, y cuando lo haga no dirá una palabra más alta que otra si piensa que puede perjudicar al club de su vida. Club al que durante 14 años ha ido proporcionando temporada tras temporada las plantillas más competitivas que permitían un ajustado presupuesto, y siempre sabiendo lo que se traía entre manos. Para muchos de esos jugadores, La Hoya Lorca ha sido su trampolín hacia otros equipos punteros en Segunda División B, o incluso hacia la Segunda A. 14 años dan para ver muchos partidos, muchos hombres (que no “nombres”) y por otro lado patearse muchas calles, empresas y comercios en busca de financiación para sacar adelante el proyecto de La Hoya Lorca. Y Manolo Molina lo logró. mm

Un proyecto que el pasado verano se tambaleó por los conocidos problemas económicos de un club saneado año tras año gracias al compromiso de sus dirigentes. La entrada como máximo accionista de Xu Genbao y su previsible inyección de dinero en el club parecía ser la luz al final del túnel, pero tras la marcha de su “alma mater”, cada vez son más los que piensan que ha sido peor el remedio que la enfermedad.  La salida de Molina, a falta de ver qué ocurre con su principal socio en La Hoya Lorca; Luis Jiménez, y el resto del organigrama del “brócoli mecánico”, aumenta la falta de identificación de su afición con un club “familiar” y donde afición, plantilla y directiva siempre han ido de la mano. Ahora tienen un dueño (Genbao) al que apenas conocen ni saben de sus fines más allá de la famosa residencia para jóvenes futbolistas chinos en Lorca, como tampoco a sus dos personas de confianza como Joaquín Romeu y Paco Zaragoza. Éste último, gran conocedor del fútbol internacional, podría ser uno de los candidatos al puesto de director deportivo de La Hoya Lorca. Mucho trabajo tendrá por delante, si es el elegido, para hacer olvidar a Manolo Molina.

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